Magnificas monedas de colección representativas de las distintas unidades que componen la Policía Nacional.
En este caso la moneda representa a todo el cuerpo de la Policía Nacional.
Estas monedas están realizadas en metal con acabados en dorado brillante, esmaltadas al fuego y con un excelente detalle y acabado.
Por una cara sobre fondo azul aparece el escudo de la Policía Nacional en el centro, y con la leyenda alrededor de "POLICIA NACIONAL" además de los principios del estilo policial que son "SERVICIO / DIGNIDAD / ENTREGA / LEALTAD". Por la otra cara sobre fondo azul aparece el escudo Constitucional en el centro sobre la bandera de España, y con la leyenda alrededor de "REINO DE ESPAÑA".
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Magnificas monedas de colección representativas de las distintas unidades que componen la Policia Nacional.
En este caso la moneda representa a todo el cuerpo de la Policía Nacional. El Cuerpo Nacional de Policía (CNP), denominado también Policía Nacional, es un instituto armado español de naturaleza civil, dependiente del Ministerio del Interior, principal responsable de la vigilancia policial de todas las capitales de provincia y núcleos urbanos que el Gobierno determine. Es una de las dos fuerzas de seguridad de ámbito nacional, junto con la Guardia Civil.
Estas monedas están realizadas en metal con acabados en dorado brillante, esmaltadas al fuego y con un excelente detalle y acabado.
Por una cara sobre fondo azul aparece el escudo de la Policia Nacional en el centro, y con la leyenda alrededor de "POLICIA NACIONAL" además de los principios del estilo policial que son "SERVICIO / DIGNIDAD / ENTREGA / LEALTAD". Por la otra cara sobre fondo azul aparece el escudo Constitucional en el centro sobre la bandera de España, y con la leyenda alrededor de "REINO DE ESPAÑA".
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Funciones
Se encarga además de la vigilancia policial de todas las capitales de provincia y núcleos urbanos que el Gobierno determine, a través de sus numerosas especialidades, de investigaciones penales, judiciales, terroristas y asuntos sobre orden público y extranjería. En los casos de Cataluña y el País Vasco, el Cuerpo Nacional de Policía sigue desarrollando las competencias que no se han cedido a los Mozos de Escuadra ni a la Ertzaintza completamente, como la lucha contra el terrorismo, contra el crimen organizado y redes de inmigración ilegal. También tiene competencias plenas en cuanto a tramitaciones del DNI y permisos de residencia para los ciudadanos extranjeros.
Origen
Fue la necesidad de dotar a las ciudades españolas de una estructura de seguridad moderna, lo que determinó que en 1824, el rey Fernando VII dictase la Real Cédula en la que se creaba la Policía General de Reino. Policía que, ya desde su origen, se pone a las órdenes de un magistrado con el título de Superintendente General. La misma Real Cédula dedica un apartado especial a Madrid, ciudad que es dotada de una estructura de Comisarías de Distrito— de «cuartel» se decía entonces— que, con las naturales evoluciones, se ha mantenido hasta nuestros días.
En ese mismo año se dictan los Reglamentos de Policía tanto de Madrid como de las provincias colocando a estas últimas bajo las órdenes de Intendentes que respondían ante el Intendente General y dividiendo cada provincia en Subdelegaciones radicadas en las localidades o partidos importantes— 126 entonces— que constituyen el antecedente de la actual estructura en Comisarías Provinciales y Locales.
Es de destacar que la Cédula de 1824 configura la doble función que hoy tiene la policía moderna. Por una parte, velar por el libre ejercicio de los derechos ciudadanos persiguiendo a aquellos que los vulneran y poniéndolos en manos de la Justicia «en el plazo de ocho días, lo más tarde» según cita el Artículo XVI.
Además de esta función de policía judicial, la Real Cédula configura la otra gran función de la Policía en relación a la prestación del servicio público de seguridad «garantizando el bien y la seguridad pública» mensaje en el que— a pesar del tono ilustrado de las palabras— encuentra eco en el moderno deseo de la Administración Pública de dar un servicio que asegure el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.
Tras la muerte de Fernando VII, un real decreto con fecha de 28 de septiembre de 1833 reorganizó la policía y estableció una Fuerza armada de policía urbana. Fue, sin embargo, una instrucción gubernamental de Javier de Burgos —firmada el 30 de noviembre de 1833— la que sentó las bases de lo que iba a ser la policía en la España del siglo XIX. En ella se establecía que las funciones de la policía serían "la vigilancia y seguridad de las personas y bienes, sujetando su acción al respecto a la propiedad y con diferencias, atenciones y obsequios hacia las personas con quien tenga que tratar, desterrando los abusos, y asentando su acción en los preceptos legales".
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